El Consejo de Desarrollo de Industria y Comercio recibió ayer la
propuesta de la delegación oficial del Grupo Gestair, de España, que
tiene intenciones de invertir en nuestro país en el restablecimiento de
la conexión aérea directa entre Asunción y Madrid.
La delegación
estuvo encabezada por Jesús Macarrón, quien manifestó su intención de
lograr socios paraguayos para ir concretando la idea de conformar una
compañía aérea nacional que brinde el servicio de vuelo directo entre
Asunción y Madrid.
Como la reunión fue a puertas cerradas, se
desconocen, por ahora, mayores detalles del proyecto presentado por los
españoles al MIC.
Fuente: www.abc.com.py
Informaciones de Interes referente a la Aviación Civil del Paraguay y al Transporte Aereo Mundial.
jueves, 20 de octubre de 2011
Habilitan hoy radar
El nuevo sistema de vigilancia aérea, que incluye nuevo radar, sistema
de telecomunicación digital, estaciones meteorológicas y otros equipos
de ayuda para la navegación, será habilitado hoy por la Dirección
Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac). Al acto asistirá el presidente de
la República, Fernando Lugo.
Está previsto para las 11:00, en el Centro de Control de Tránsito Aéreo, ubicado en Mariano Roque Alonso, donde se llevará a cabo la inauguración oficial de las obras civiles concluidas, como también el funcionamiento en forma experimental la nueva navegación aérea y aproximaciones a los aeropuertos, además de la puesta en marcha del Centro de Control Unificado.
Fuente: www.abc.com.py
Está previsto para las 11:00, en el Centro de Control de Tránsito Aéreo, ubicado en Mariano Roque Alonso, donde se llevará a cabo la inauguración oficial de las obras civiles concluidas, como también el funcionamiento en forma experimental la nueva navegación aérea y aproximaciones a los aeropuertos, además de la puesta en marcha del Centro de Control Unificado.
Fuente: www.abc.com.py
miércoles, 19 de octubre de 2011
Lugo vetará modernización de aeropuertos
La incongruencia es el punto de mayor debilidad de los muchos que exhibe la personalidad de Fernando Lugo. El 14 de octubre del año pasado, presentó personalmente al Congreso un proyecto de concesión de aeropuertos al sector privado, solicitando se le diera tratamiento de urgencia. Los sindicalistas del ramo se movilizaron inmediatamente para sabotear la iniciativa. Con tratamiento de urgencia y todo, senadores y diputados demoraron un año en estudiar y aprobar el proyecto. Cualquiera que pensara que Lugo se apresuraría a promulgar la ley para su vigencia inmediata se llevó un chasco: encomendó de nuevo a sus colaboradores un análisis a fondo para revisar todo lo que afecta a la parte laboral.
La incongruencia
es el punto de mayor debilidad de los muchos que exhibe la personalidad
de Fernando Lugo. Desde antes de postularse al cargo que hoy ejerce, ya
se hizo conocer por sus vacilaciones y sus silencios dubitativos. Es
difícil para él tomar decisiones, asumir responsabilidades, y lo
demuestra diariamente; pero es peor aun cuando las toma y luego da
marcha atrás, reconsiderando, arrepintiéndose o cambiando súbitamente de
opinión, dejándose convencer por cualquiera.
Ahora le está tocando el turno al proyecto de tercerización de los servicios aeroportuarios, ya convertido en ley sancionada por el Congreso y que le toca a él promulgar o vetar. Y se dice que va a vetarla porque en ella no se contemplan acabadamente los derechos de los trabajadores. ¿Y cómo? ¿No pensaron en eso al elaborar el proyecto?
Porque lo más sorprendente de este nuevo episodio que el presidente Lugo se dispone a protagonizar es que él mismo, en virtud del Poder Ejecutivo que ejerce, hizo preparar, estudió y respaldó el proyecto de tercerización de servicios aeroportuarios y lo llevó personalmente al Congreso, solicitando se le diera tratamiento de urgencia.
En efecto, el 14 de octubre del año pasado, el propio Fernando Lugo, acompañado de quien a la sazón era su ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Efraín Alegre, fue a presentar el proyecto de ley de concesión de aeropuertos al Congreso; hasta tal punto estaba convencido de que la rápida aprobación del mismo era una medida muy necesaria para el país.
Los sindicalistas del aeropuerto Silvio Pettirossi se movilizaron inmediatamente para sabotear la iniciativa. Es que habían olfateado el riesgo de perder sus zoquetes que se cernía sobre ellos. Haciendo causa común, su padrino político y protector, el entonces titular del Congreso, senador González Daher, se ausentó de la Cámara en la ocasión de la visita de Lugo y presentación del mencionado proyecto.
Con tratamiento de urgencia y todo, y discrepando precisamente sobre esa cuestión, senadores y diputados demoraron un año en estudiar y aprobar el proyecto remitido por el Ejecutivo. Cualquiera que pensara que el presidente Lugo se apresuraría a promulgar la ley para su vigencia inmediata se llevó un chasco: según el jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, Miguel Ángel López Perito, “el Presidente le encomendó al ministro de Obras Públicas propiciar un análisis a fondo con la participación de los ministerios involucrados en la materia, fundamentalmente el Ministerio de Justicia y Trabajo, para revisar todo lo que afecta a la parte laboral, que es una de las críticas que tiene este proyecto de ley”.
¿Y qué critican los sindicalistas? Obviamente, que los aeropuertos donde hoy ellos son administradores, dueños y señores, pasen a la administración de manos privadas. ¿Qué quieren? Naturalmente, que todo siga igual como ahora. Que las pésimas centrales aeronáuticas que tiene el país en operaciones sigan siendo manejadas exclusivamente por ellos y sus padrinos. Que los millonarios privilegiados que esos aeropuertos fabricaron en las últimas décadas no sean descolgados de la teta de la vaca que tantas satisfacciones personales les proporcionó y sigue otorgándoles, de las campañas electorales que financia y de las prebendas que distribuye, particularmente entre los sindicalistas.
Si el presidente Lugo da marcha atrás en este asunto, será una pésima noticia para el país, que veía finalmente alguna posibilidad de solución para la modernización de nuestros obsoletos aeropuertos, que nos hacen pasar vergüenza frente a los visitantes, que nos comparan con cualquier otro de la región y sufren las consecuencias de su desastroso estado.
Pero yendo más allá de esta nueva decepción en ciernes, asusta con particular fuerza el hecho de que los intereses creados de un grupo de sindicalistas políticamente teledirigidos, el populismo de un Gobierno sin norte y el débil carácter y falta de personalidad del Jefe del Ejecutivo resulten lastres tan pesados que anulen las fuerzas que deberían impulsar un sano criterio administrativo en pro de los más altos intereses del país.
A todo el mundo le consta que los aeropuertos del Estado se hallan en una situación calamitosa. También sabe que el Gobierno no dispone de fondos para rehabilitarlos, de modo que la salida al problema se impone por el peso de su propia lógica: solamente resta estimular la inversión privada. El Brasil –por poner un ejemplo cercano–, enfrentado a la misma circunstancia, está recurriendo a esta solución, mientras que otros países del Mercosur ya optaron por la tercerización o la privatización, según el caso, ante la obvia impotencia estatal para encarar obras de tanta envergadura económica y urgencia.
Pero el Paraguay no puede beneficiarse con esta salida, pues el Presidente de la República cambia de idea cada vez que un grupo que representa a sus propios intereses particulares le visita. Sin firmeza de carácter, sin ideas claras, sin percepción de la realidad y sin sentido pragmático, la errática conducta de Lugo no apunta a ninguna dirección.
Si el presidente Lugo veta la ley de concesión de aeropuertos, habrá agregado un peldaño más a la ya larga lista de incoherencias que jalonan su desempeño; con el agravante de que este le costará muy caro al país, que precisa de previsibilidad, infraestructura, modernización e inversiones privadas para impulsar su desarrollo.
Ahora le está tocando el turno al proyecto de tercerización de los servicios aeroportuarios, ya convertido en ley sancionada por el Congreso y que le toca a él promulgar o vetar. Y se dice que va a vetarla porque en ella no se contemplan acabadamente los derechos de los trabajadores. ¿Y cómo? ¿No pensaron en eso al elaborar el proyecto?
Porque lo más sorprendente de este nuevo episodio que el presidente Lugo se dispone a protagonizar es que él mismo, en virtud del Poder Ejecutivo que ejerce, hizo preparar, estudió y respaldó el proyecto de tercerización de servicios aeroportuarios y lo llevó personalmente al Congreso, solicitando se le diera tratamiento de urgencia.
En efecto, el 14 de octubre del año pasado, el propio Fernando Lugo, acompañado de quien a la sazón era su ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Efraín Alegre, fue a presentar el proyecto de ley de concesión de aeropuertos al Congreso; hasta tal punto estaba convencido de que la rápida aprobación del mismo era una medida muy necesaria para el país.
Los sindicalistas del aeropuerto Silvio Pettirossi se movilizaron inmediatamente para sabotear la iniciativa. Es que habían olfateado el riesgo de perder sus zoquetes que se cernía sobre ellos. Haciendo causa común, su padrino político y protector, el entonces titular del Congreso, senador González Daher, se ausentó de la Cámara en la ocasión de la visita de Lugo y presentación del mencionado proyecto.
Con tratamiento de urgencia y todo, y discrepando precisamente sobre esa cuestión, senadores y diputados demoraron un año en estudiar y aprobar el proyecto remitido por el Ejecutivo. Cualquiera que pensara que el presidente Lugo se apresuraría a promulgar la ley para su vigencia inmediata se llevó un chasco: según el jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, Miguel Ángel López Perito, “el Presidente le encomendó al ministro de Obras Públicas propiciar un análisis a fondo con la participación de los ministerios involucrados en la materia, fundamentalmente el Ministerio de Justicia y Trabajo, para revisar todo lo que afecta a la parte laboral, que es una de las críticas que tiene este proyecto de ley”.
¿Y qué critican los sindicalistas? Obviamente, que los aeropuertos donde hoy ellos son administradores, dueños y señores, pasen a la administración de manos privadas. ¿Qué quieren? Naturalmente, que todo siga igual como ahora. Que las pésimas centrales aeronáuticas que tiene el país en operaciones sigan siendo manejadas exclusivamente por ellos y sus padrinos. Que los millonarios privilegiados que esos aeropuertos fabricaron en las últimas décadas no sean descolgados de la teta de la vaca que tantas satisfacciones personales les proporcionó y sigue otorgándoles, de las campañas electorales que financia y de las prebendas que distribuye, particularmente entre los sindicalistas.
Si el presidente Lugo da marcha atrás en este asunto, será una pésima noticia para el país, que veía finalmente alguna posibilidad de solución para la modernización de nuestros obsoletos aeropuertos, que nos hacen pasar vergüenza frente a los visitantes, que nos comparan con cualquier otro de la región y sufren las consecuencias de su desastroso estado.
Pero yendo más allá de esta nueva decepción en ciernes, asusta con particular fuerza el hecho de que los intereses creados de un grupo de sindicalistas políticamente teledirigidos, el populismo de un Gobierno sin norte y el débil carácter y falta de personalidad del Jefe del Ejecutivo resulten lastres tan pesados que anulen las fuerzas que deberían impulsar un sano criterio administrativo en pro de los más altos intereses del país.
A todo el mundo le consta que los aeropuertos del Estado se hallan en una situación calamitosa. También sabe que el Gobierno no dispone de fondos para rehabilitarlos, de modo que la salida al problema se impone por el peso de su propia lógica: solamente resta estimular la inversión privada. El Brasil –por poner un ejemplo cercano–, enfrentado a la misma circunstancia, está recurriendo a esta solución, mientras que otros países del Mercosur ya optaron por la tercerización o la privatización, según el caso, ante la obvia impotencia estatal para encarar obras de tanta envergadura económica y urgencia.
Pero el Paraguay no puede beneficiarse con esta salida, pues el Presidente de la República cambia de idea cada vez que un grupo que representa a sus propios intereses particulares le visita. Sin firmeza de carácter, sin ideas claras, sin percepción de la realidad y sin sentido pragmático, la errática conducta de Lugo no apunta a ninguna dirección.
Si el presidente Lugo veta la ley de concesión de aeropuertos, habrá agregado un peldaño más a la ya larga lista de incoherencias que jalonan su desempeño; con el agravante de que este le costará muy caro al país, que precisa de previsibilidad, infraestructura, modernización e inversiones privadas para impulsar su desarrollo.
Fuente: www.abc.com.py
Huelga en los aeropuertos brasileños
Ayer por la tarde el Sindicato
Nacional de Aeroportuarios, entidad que nuclea a los trabajadores de las
terminales aéreas, dispuso la puesta en marcha de un paro por 48 horas
que comenzará mañana jueves 20 y se extenderá al viernes 21 inclusive.
Los empleados de la Infraero, organismo estatal que gestiona los
aeropuertos brasileños, decidieron la medida como un modo de manifestar
su oposición a la privatización de las terminales del país. Autoridades
de la Infraero, por su parte, aseguraron que el paro no causará
trastornos en la operatividad normal de los aeropuertos debido a la
puesta en marcha de un plan de contingencia.
jueves, 13 de octubre de 2011
Aero Festival Yvytu 2011
El Club de Vuelo Deportivo Yvytu organiza cada año un Aero Festival Yvytu 2011, el más grande del País. Se realizará en su pista de San Bernardino el Sábado 15 y Domingo 16 de Octubre próximo.
El objetivo del mismo es de reunir a los amantes y apasionados de la aviación para disfrutar de un día aeronáutico,
hacer conocer las actividades del Club y promocionar la actividad aeronáutica deportiva en nuestro país.
Ver toda la información del Club y sobre el Festival en www.yvytu.org
Para más información específica contactar con:
Julio Cano, Presidente del Club, 0981-503232
Nisl Gustafson, Coordinador del Aero Festival. 0971335959
Fuente: www.abc.com.py
sábado, 1 de octubre de 2011
Brasil abre licitación de tres aeropuertos para Mundial y Juegos Olímpicos
Brasil abrió hoy el proceso de licitación para que empresas privadas, en alianza con el Estado, reformen y operen tres de los aeropuertos que serán utilizados en el Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos 2016.
Brasilia. AFP.
El gobierno fijará en dos semanas el precio mínimo de subasta y el plazo de la concesión para los aeropuertos de Brasilia y de Viracopos y Guarulhos, en Sao Paulo, según el ministro de la Secretaria Nacional de Aviación Civil, Wagner Bittencourt.
La presidenta Dilma Rousseff anticipó que la concesión será hasta por tres décadas. Hasta "2041 haremos algunas de las concesiones de los aeropuertos, otras hasta 2031", dijo la mandataria en un acto en Sao Paulo.
Las autoridades prevén que la convocatoria se cierre a finales de noviembre, y tomar una decisión en un plazo posterior de 45 días, indicó el ministro.
La estatal Infraero, cuestionada por su ineficiencia en la administración de las terminales, tendrá una participación de hasta 49% en los consorcios que operarán los aeropuertos.
Según expertos consultados por la prensa, las obras requerirán inversiones por más de 1.600 millones de dólares.
El gobierno anunció en marzo que entregaría la gestión de algunos aeropuertos a la iniciativa privada para garantizar la infraestructura necesaria de cara al Mundial de Fútbol de 2014 y las Olimpíadas de 2016.
En agosto, fue entregado en concesión el aeropuerto de Sao Gonçalo d'Amarante, cerca de la ciudad de Natal (noreste), al Consorcio Inframérica, integrado por la empresa Argentina Corporación América y el grupo brasileño Engevis.
El grupo, que pagó unos 106 millones de dólares en el marco de la licitación, operará la terminal por unos 25 años, con una prórroga de cinco, al cabo de los cuales el aeropuerto retornará a manos del Estado.
Entre 2003 y 2010 el número de pasajeros aumentó 117% en los aeropuertos brasileños, pasando de 71 a 154 millones por año, y se estima que en 2014 habrá llegado a 225 millones.
Brasilia. AFP.
El gobierno fijará en dos semanas el precio mínimo de subasta y el plazo de la concesión para los aeropuertos de Brasilia y de Viracopos y Guarulhos, en Sao Paulo, según el ministro de la Secretaria Nacional de Aviación Civil, Wagner Bittencourt.
La presidenta Dilma Rousseff anticipó que la concesión será hasta por tres décadas. Hasta "2041 haremos algunas de las concesiones de los aeropuertos, otras hasta 2031", dijo la mandataria en un acto en Sao Paulo.
Las autoridades prevén que la convocatoria se cierre a finales de noviembre, y tomar una decisión en un plazo posterior de 45 días, indicó el ministro.
La estatal Infraero, cuestionada por su ineficiencia en la administración de las terminales, tendrá una participación de hasta 49% en los consorcios que operarán los aeropuertos.
Según expertos consultados por la prensa, las obras requerirán inversiones por más de 1.600 millones de dólares.
El gobierno anunció en marzo que entregaría la gestión de algunos aeropuertos a la iniciativa privada para garantizar la infraestructura necesaria de cara al Mundial de Fútbol de 2014 y las Olimpíadas de 2016.
En agosto, fue entregado en concesión el aeropuerto de Sao Gonçalo d'Amarante, cerca de la ciudad de Natal (noreste), al Consorcio Inframérica, integrado por la empresa Argentina Corporación América y el grupo brasileño Engevis.
El grupo, que pagó unos 106 millones de dólares en el marco de la licitación, operará la terminal por unos 25 años, con una prórroga de cinco, al cabo de los cuales el aeropuerto retornará a manos del Estado.
Entre 2003 y 2010 el número de pasajeros aumentó 117% en los aeropuertos brasileños, pasando de 71 a 154 millones por año, y se estima que en 2014 habrá llegado a 225 millones.
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